A lo largo de los años nos hemos dedicado a buscar culpables responsables de los problemas asociados al sobrepeso y la obesidad. Primero las grasas eran lo peor del universo, se traducían directamente en las ganancias de grasa corporal, así como de las enfermedades cardiovasculares y ahora son los carbohidratos, aquellos macronutrientes que según todo el mundo se convierten en grasa siendo los actuales culpables de la diabetes y la obesidad. Dentro de los carbohidratos incluimos la fruta, que ha llegado a ser llamada “la golosina encubierta” ya que, aunque parezca saludable realmente es una fuente ingente de azúcar.

¿Por qué se cree esto? Antes de nada, os explico: la sacarosa, que es el azúcar de mesa, está formada por fructosa y glucosa, siendo éste ultimo el monosacárido más utilizado como fuente energética en nuestro organismo. Entonces, lo que sucede es que la fructosa también es otro monosacárido que, bajo determinadas circunstancias, puede ser transformado en glucosa mediante un proceso conocido como isomerización.

Hasta ahí estamos todos de acuerdo, pero antes de que siga… ¿pensáis que esto tiene sentido? ¿Realmente pensáis que el problema de obesidad mundial se debe por comer muchas naranjas, por ejemplo?

No, está claro que no. Para empezar, la fruta está formada por más elementos que sólo la fructosa. No podemos entender la los alimentos como nutrientes aislados. Los alimentos son matrices complejas constituidos por diferentes macronutrientes que interaccionan de una forma con el organismo en los procesos de digestión, absorción y metabolismo. No podemos decir que la fruta por tener fructosa se va a comportar como un alimento rico en azúcares libres porque es un concepto erróneo. Como os he dicho, la fruta está constituida mayoritariamente por agua, fibra y otros micronutrientes por lo que su digestión y absorción será totalmente diferente ya que estos interaccionan entre sí y con el organismo dando lugar a procesos digestivos más lentos (vaciamiento gástrico enlentecido, mayor necesidad de ruptura de enlaces en procesos digestivos…).

Sin embargo, todo exceso es malo. También es cierto que la fruta, si la comparamos con la verdura, tiene por lo general menos fibra, menos agua y más calorías por lo que tampoco podemos decir que no se deba tener en consideración a la hora de llevar un control de su consumo. En términos prácticos, si que podemos tomar piezas de fruta al día, pero no deberíamos hacernos 1 ensalada de fruta en todas las comidas porque seguramente estemos propiciando a un exceso calórico (aunque claro, habría que valorar el contexto nutricional completo, así como el nivel de actividad a nivel individual).

En resumen, debemos de dejar de buscar únicos culpables. Verdaderamente, las enfermedades crónicas como la hipertensión, diabetes, obesidad y enfermedades cardiovasculares son producidas por un conjunto de factores que se mantienen en el tiempo como el tabaco, el alcohol, el exceso de consumo de ultra procesados y el sedentarismo. Estos son los verdaderos culpables.

La fruta por el contrario no lo es. La fruta tiene fructosa, que se puede transformar en glucosa e incrementar la glucemia, sí pero… es un alimento que tiene un bajo aporte calórico, presenta fuente de fibra (beneficiosa para el control de la glucemia, el hambre, el tracto gastrointestinal, la microbiota…) y muchas vitaminas y minerales. Eso sí, como con todo, pasarse de la raya puede favorecer un superávit calórico y facilitar la ganancia de grasa corporal pero como lo podría provocar el exceso de cualquier otro macronutriente. Además, hay determinadas frutas que tienen mayor contenido en carbohidratos como el plátano y los higos, pero eso no quiere decir que estas sean frutas diabólicas, sino que tienes que ser consciente de su composición y de su aporte energético, controlando un poquito más su ingesta, nada más.

¿Entendéis por dónde voy?

Entonces, si te gusta la fruta, come fruta sin ningún tipo de remordimiento. Eso sí, comas más o menos fruta, muévete, come menos ultra procesados, descansa adecuadamente e intenta tener una vida lo más tranquila posible.

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