Desde hace un tiempo que no paro de ver, literalmente, en todas partes la L-carnitina. Tanto en tiendas de farmacia como en tiendas de suplementación en todos los formatos que os podáis imaginar (de forma aislada o junto a otros componentes, en ampollas, en cápsulas, en geles…) …¡Una verdadera locura! Es por esto por lo que no he podido evitar redactar un artículo al respecto, sin enrollarme demasiado, pero para que quede bien claro que la L-carnitina es un suplemento totalmente inútil.

¿Qué es la L-carnitina? La carnitina es una amina cuaternaria que es sintetizada en el organismo, más en concreto en el hígado, los riñones y en el cerebro a partir de lisina y metionina, aminoácidos esenciales que se tendrán que incorporar a partir de la dieta. Una vez la carnitina es sintetizada, la encontraremos principalmente en el hígado y el tejido muscular.

Si buscáis un poco por internet veréis como fácilmente encontráis muchos alimentos que sean fuente de lisina y de metionina (fuentes naturales de lisina como la leche, las aves, la soja, los guisantes y por otro lado otra gran variedad de fuentes de metionina como lácteos, carnes, aves, pescados y soja) por lo que, la primera conclusión que debemos sacar nosotros mismos es que podemos sintetizar cantidades suficientes de carnitina por nuestro cuerpo. No obstante, la gente sigue pensando que más es mejor y que cuanta más carnitina metamos más beneficios obtendremos.

¿Por qué tiene tanta fama la L-carnitina? Porque es un suplemento que TEORICAMENTE ayuda a quemar grasa de forma pasiva. Lo gracioso de todo esto que es una teoría mal fundamentada porque ni si quiera está bien explicada pero es algo demasiado atractivo como para no darle una oportunidad. Pero bueno no me enrollo más y os explico bien todo.

Explicado de una forma muy muy simple, para que nuestro organismo queme la grasa, es decir, el contenido de los adipocitos (células de grasa) de nuestro cuerpo tiene que “procesarse” para dar energía a través del metabolismo. Esto se realiza en unos orgánulos que hay dentro de las células, las mitocondrias y este fenómeno se conoce como beta-oxidación. Durante la beta-oxidación se obtendrá gran cantidad de energía a partir de los ácidos grasos (AG). Este proceso metabólico es lo que realmente significa quemar grasa.

Imagen 1: Metabolismo de las grasas. En la imagen podemos ver cómo los triglicéridos, las principales formas de reserva de moléculas de grasa del organismo, dentro de la célula son desglosados a AG y estos acceden a la mitocondria para que puedan ser oxidados y podamos obtener energía (en forma de ATP).

¿Qué tiene que ver la L-carnitina en esto? La carnitina está implicada en el transporte de los AG en las mitocondrias ya que por sí solos no son capaces de atravesar las membranas de estos orgánulos. Es por este motivo por el cual la gente piensa que cuanta más carnitina más AG entrarán en las mitocondrias y por tanto, se quemará más grasa. Desgraciadamente, esta relación no se cumple y os explico por qué. Sin entrar demasiado en términos bioquímicos, para que los AG entren en las mitocondrias se tienen que unir a la carnitina para que posteriormente puedan utilizarse en la beta-oxidación, ¿hasta ahí bien no? Sin embargo, en el transporte de estos intervienen dos transportadores que se llaman CAT-1 y CAT-2 (carnitina acetiltransferasa 1 y 2 respectivamente), que son los que permiten el paso de los AG unidos a la carnitina. Entonces, el proceso funciona de la siguiente manera: inicialmente el ácido graso tiene que ser activado, gracias a la acción de una enzima que es la CPT-1 (carnitina palmitotransferasa 1), que transforma el AG en una nueva molécula (AG-carnitina). Esta nueva molécula puede ser reconocida por el CAT-1, permitiendo el paso de esta molécula hacia dentro de la mitocondria. Una vez dentro, para poder “soltar” el AG y que este pueda ser oxidado, esta molécula AG-carnitina es reconocida por el CAT-2 que libera la carnitina para que pueda pasar de nuevo al exterior de la mitocondria y reclutar más AG.

Imagen 2: Mecanismo de transporte de AG a la mitocondria. Vemos como para poder entrar, los AG tienen que unirse a la molécula de carnitina para poder ser reconocidos por CAT-1. Una vez dentro el CAT-2 libera el AG para que este pueda ser oxidado.

Una vez hemos entendido bien el funcionamiento del transporte de AG, tendremos que saber que no por más carnitina habrá más AG transportados a la mitocondria, ya que por cada molécula de AG-carnitina se necesita una activación previa por CPT-1 un transportador CAT-1. Es decir, si nosotros tenemos 3 moléculas de AG-carnitina y un sólo CPT-1 y un CAT-1, tan sólo se podrá transportar una molécula de AG-carnitina, ¿entendéis por dónde voy?

Os estoy diciendo que básicamente, el factor limitante no es la carnitina, sino el número de CPT-1 y transportadores CAT-1 de tal modo que a mayor número CPT-1 y de transportadores CAT-1, mayor número de moléculas AG-carnitina podremos introducir de forma simultánea dentro de la mitocondria.

Por eso la L-carnitina que nos intentan vender en todas partes no es más que un molécula que sí está implicado en el transporte de AG (permitiendo la entrada de estos a la mitocondria) pero no ayuda a quemar más grasa (y mucho menos de forma pasiva), ya que lo que determina la cantidad de AG-carnitina que acceden a la mitocondria por unidad de tiempo son los CPT-1 y los transportadores CAT-1. Pero para más inri, la carnitina se sintetiza en nuestro organismo de forma natural gracias a que los aminoácidos que la conforman se obtienen de numerosas fuentes alimentarias, por lo que su suplementación es totalmente innecesaria (SAVE YOUR MONEY!).

Bibliografía:

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