El proceso de pérdida de grasa puede resultar un verdadero quebradero de cabeza y en muchas ocasiones dar lugar a muchas frustraciones. No es de extrañar que al iniciar el proceso la respuesta sea muy positiva y favorable pero conforme vamos avanzando en el tiempo los resultados comienzan a mermar hasta llegar a un punto en el que nos estancamos.

¿Por qué? Por lo mismo de siempre, error de conceptos y falta de información. En este artículo os voy a describir las conductas más frecuentes con las que me suelo encontrar, literalmente, a diario en personas que intentan perder grasa. Vamos a ver por qué estos métodos no son eficientes y qué alternativas podemos aportar para que consigamos perder grasa.

Antes de empezar, me gustaría comentar que al principio de cualquier protocolo de pérdida de grasa, la respuesta en la mayoría de los casos es positiva ya que se están cambiando conductas y hábitos que inicialmente se saben que no son productivos para conseguir este objetivo (comer menos procesados, reducir la cantidad consumida de alimentos más calóricos, moverse un poco más…). Sin embargo, si se hacen las cosas mal y no se tienen nociones básicas de nutrición es muy probable que en algún momento el progreso se frene y no perdamos más grasa.

Es decir, al principio, casi cualquier cosa te va a funcionar pero si quieres optimizar resultados deberás hilar más fino.

¿Cuáles son los errores más frecuentes?

Primer error: NO CONTAR CALORÍAS. Esto es fundamental. Tenemos que saber que el funcionamiento del cuerpo se basa en una relación entre las calorías consumidas y las calorías gastadas, de tal modo que en función de está relación se genera un balance energético. En función de este balance, el metabolismo y el cuerpo reacciona de una forma determinada para poder asegurar su correcto funcionamiento. Una vez sabemos esto, debemos conocer que para poder perder grasa, nuestro cuerpo tiene que encontrarse en un balance energético negativo. De este modo, el organismo se encontrará en un estado de deficiencia energética que tendrá que compensar mediante la obtención de energía a partir de diferentes sustratos, como pueden ser las grasas.

Entonces, si no conocemos lo que gastamos y no contamos lo que consumimos va a ser muy complicado saber si estamos generando el déficit calórico que necesitamos para perder grasa. Para ello primero tenemos que conocer nuestro gasto y posteriormente calcular nuestro consumo necesario para generar el déficit calórico.

Segundo error: DÉFICIT EXCESIVO. “Bueno María, pero tú nos estás diciendo que tenemos que generar un déficit. Eso quiere decir que a mayor déficit más grasa quemaremos…” Mucho me temo, que no funciona así. Aunque es indudable que el déficit energético es necesario para perder grasa, realizarlo de una forma agresiva durante mucho tiempo puede acarrear una serie de consecuencias nefastas sobre nuestro metabolismo y nuestro ambiente hormonal. Esto es porque el cuerpo siempre trata de adaptarse a las nuevas condiciones a las que le sometemos, con el fin de asegurar su integridad y el mantenimiento de la homeostasis. Entonces, si queremos perder grasa de forma eficiente y prolongada, será necesario asegurar un déficit calórico moderado (que es aproximadamente en torno a un 20% con respecto a la energía que nuestro cuerpo necesita para el mantenimiento).

Tercer error: DEMASIADAS RESTRICCIONES. Otro gran problema de la gente es que pasa de 0 a 100 en cuestión de días, es decir, pasa de tener una vida con unos hábitos terribles a intentar hacerlo todo a la perfección, cuando esto es inicialmente insostenible. Hay que empezar poco a poco, porque aunque tengamos el plan definitivo de nada servirá si no somos capaces de realizarlo. Es por este motivo por el cual no paramos de insistir en la importancia de la adherencia. La clave es buscar el equilibrio que permita por un lado avanzar en la pérdida de grasa y por otro lado, mantenerlo en el tiempo buscando un plan que se adapte a las necesidades, gustos y objetivos individuales.

Por desgracia, estos son unos de los muchos errores que comete la gente cuando intenta hacer un protocolo para perder grasa. Sin embargo, creo que son los más importantes a tener en consideración porque básicamente suponen los cimientos científicos en los que se basa el funcionamiento del cuerpo.

Espero que os haya ayudado y sobre todo que hayáis aprendido algo nuevo. Si este artículo tiene acogida y queréis saber más sobre los errores que suele cometer la gente a la hora de perder grasa, compartidlo en vuestras redes sociales. Si además queréis recibir contenido exclusivo de forma semanal, os animo a que os subscribáis a mi newsletter.