Las terapias alternativas para el tratamiento del dolor siempre son una excelente alternativa a la farmacología que, si la usas adecuadamente puede ser igual de eficaz y sin efectos secundarios.  En este artículo os enseñaré de una forma muy sencilla en qué consisten estas terapias y cómo utilizarlas de forma adecuada según el problema que surja.

Antes de empezar me gustaría destacar que todo lo descrito serán pautas generales que convendrán consultarse previamente con un especialista, ya sea fisioterapeuta, ginecólogo u oftalmólogo no sólo de cara a la seguridad sino también a la eficacia del tratamiento ya que serán los profesionales los que nos aportarán pautas específicas (muchas veces combinadas con otras terapias) que nos ayuden a abordar el problema de una forma más eficiente.

Terapia de calor…¡el mejor relajante!

Las terapias de calor tienen un fundamento sencillo y es que a partir de la transmisión de calor podemos conseguir dos cosas: relajación muscular y una mejora en la irrigación sanguínea que permite el adecuado intercambio de nutrientes y residuos entre el músculo y la sangre. Esta irrigación sanguínea se consigue gracias a una vasodilatación periférica que trae consigo una disminución de la presión arterial.

Esto puede resultar de gran utilidad para el tratamiento de:

  • Contracturas musculares. Tened en cuenta que una contractura se produce porque uno o varios grupos musculares se contraen de forma involuntaria durante unos instantes o de forma sostenida en el tiempo. Esto genera un aumento de la tensión en la zona y genera dolor por la liberación de mediadores implicados en mediar señales de dolor e inflamación, las prostaglandinas. Al aplicar calor conseguimos reducir la tensión al generar la relajación de los músculos y como consecuencia, el dolor desaparece. ¿Cómo aplicarlo? Protegido por un elemento barrera que evite el contacto directo de la fuente de calor con la piel, se coloca en la zona afectada durante 5-30 minutos cada dos horas según el nivel de dolor hasta resolver la contractura.
  • Dismenorrea o dolor menstrual. No es de extrañar que como parte del síndrome premenstrual, durante los días previos o durante los primeros días de sangrado muchas mujeres experimenten dolores continuados.

Esto es debido a que durante el síndrome premenstrual se está produciendo un desprendimiento del endometrio (capa más externa del útero) y esto genera señales que elevan los niveles de prostaglandinas.Además, tened en cuenta que estos residuos endometriales se tienen que expulsar del tracto genital, por lo que la musculatura del útero (el miometrio) se contraerá para facilitar la salida del flujo sanguíneo. Por este motivo las terapias de calor son muy útiles para el tratamiento de este tipo de dolor ya que facilitan una relajación del miometrio, que muchas veces son tan elevadas que generan un dolor que invalida a la mujer.¿Cómo aplicarlo? Protegido por un elemento barrera que evite el contacto directo de la fuente de calor con la piel, se coloca en la zona afectada durante 5-30 minutos cada dos horas según el nivel de dolor hasta que este cese.

  • Sequedad ocular. La sequedad ocular es una patología que afecta a más de un 30% de la población y aunque las personas mayores son las más afectadas, debido a problemas asociados a la contaminación y exposición a alérgenos, se pueden producir episodios agudos de ojo seco. Existe mucha literatura que defiende la eficacia de las terapias de calor en la zona de los ojos para el tratamiento del ojo seco evaporativo. Esta tipología de ojo seco se produce como consecuencia de una evaporación rápida de las lágrimas ya que estas no tienen una calidad suficiente y suele estar asociado con una disfunción en las glándulas productoras de las mismas, las glándulas del Meibomio. Las terapias de calor facilitan una mayor irrigación ocular además de una mejora en la función de las glándulas del Meibomio. ¿Cómo aplicarlo? Protegido por un elemento barrera que evite el contacto directo de la fuente de calor con la piel, se coloca sobre la superficie de los párpados (con los ojos cerrados) y se deja actuar 3-10 minutos según prescripción médica y repetir de 2-4 veces al día.

Como con todo en esta vida, el uso de estas terapias tiene una serie de contraindicaciones que tendremos que considerar antes de dar uso a las mismas como pueden ser:

  • La presencia de quemaduras, heridas abiertas u otro de lesiones que dejen la epidermis expuesta.
  • Pacientes con problemas de tensión arterial, tanto alta como baja deberá consultar con su médico de cabecera ya que hemos visto que las terapias de calor pueden reducir la presión arterial.
  • Pacientes sometidos a terapias con anticoagulantes.
  • Cuadros inflamatorios, en este caso debemos valorar el uso de la terapia de frío que en el siguiente capítulo comentaremos con más detenimiento.

Formatos que podemos encontrar:

  • Parches de calor. Por ejemplo en España son muy famosos los parches Thermacare.
  • Geles frío-calor. Los hay de cientos de formatos y para aplicar calor generalmente requieren su calentamiento por unos segundos en el microondas (consultar en cada producto).
  • Mantas eléctricas. Para su funcionamiento requieren su conexión a una toma de corriente y suelen presentar varios niveles de intensidad de calor.
  • Suelen tener componentes naturales que al entrar en contacto con la piel y tras su aplicación mediante masaje, consiguen emitir calor en diferente medida atendiendo a su composición.

Podemos concluir que las terapias de calor son una alternativa excelente a terapias farmacológicas para el tratamiento de dolores musculares, dismenorrea y el ojo seco ya que reducen con gran rapidez y eficacia los síntomas asociados a este tipo de problemas.