Las terapias frío-calor para el tratamiento del dolor siempre son una excelente alternativa frente a la farmacología que, ya que si la usas adecuadamente puede ser igual de eficaz y sin efectos secundarios.  En este artículo os enseñaré de una forma muy sencilla en qué consisten estas terapias y cómo utilizarlas de forma adecuada según el problema que surja.

Antes de empezar me gustaría destacar que todo lo descrito serán pautas generales que convendrán consultarse previamente con un especialista, ya sea fisioterapeuta, traumatólogo o neurólogo no sólo de cara a la seguridad sino también de cara a la eficacia del tratamiento ya que serán los profesionales los que nos aportarán pautas específicas (muchas veces combinadas con otras terapias) que nos ayuden a abordar el problema de una forma más eficiente.

Terapia de frío…¡abajo la inflamación!

Las terapias de frío son el mejor aliado para el tratamiento en primera instancia de los golpes o traumatismos que cursan con inflamación local. Sigue el mecanismo contrario a las terapias de calor. Al producir una vasoconstricción localizada disminuye el flujo de sangre hacia la zona y con ello el transporte de mediadores inflamatorios que causan rubor, dolor e inflamación en la zona afectada. De este modo se consigue un aislamiento de la lesión así como alivio del dolor y la inflamación. De hecho, no será de extrañar utilizar el frío como terapia anestésica local, sin embargo, por este mismo motivo se deberá tener cuidado para evitar la aparición de quemaduras causadas por el frío. Por eso, siempre conviene colocar algún medio que permita el paso del frío pero que proteja la piel de posibles quemaduras.

¿En qué situaciones debemos dar uso de este tipo de terapias?

  • Golpes y traumatismos que cursen con inflamación. Aquí podemos encontrar golpes por caídas, esguinces o torceduras de tobillo…Mediante el mecanismo indicado anteriormente, reducirá el dolor y la inflamación, siendo un buen tratamiento de primera instancia. Por supuesto, para asegurar que este tipo de lesiones no han ocasionado daños mayores, siempre conviene visitar el centro de atención primaria o urgencias sanitarias para que puedan evaluar la gravedad de la lesión. ¿Cómo aplicarlo? 10 minutos sobre la piel, varias veces al día (3-4 veces). Es importante que no esté el frío directamente en contacto con la piel por posible riesgo de quemadura.
  • Tendinitis, tendiniosis o lesiones musculares. Aquí el frío constituye la terapia de elección que ayudará a tratar la lesión en primera instancia. En este tipo de molestias se recomienda también terapia compresiva, elevación de la zona afectada y reposo activo (realizar actividades y ejercicio que no involucre la zona afectada). Insisto que cada caso puede ser diferente y por ello la importancia de acudir a un especialista. Sin embargo el frío será una elección acertada mientras la piel no tenga zonas expuestas. ¿Cómo aplicarlo? 10 minutos sobre la piel, varias veces al día (3-4 veces). Es importante que no esté el frío directamente en contacto con la piel por posible riesgo de quemadura.
  • Recuperación muscular post entrenamiento. Aquí nos metemos en el mundo de la hidroterapia, siendo los baños de agua moderadamente fría (10-11 grados) beneficiosas para la recuperación aguda del entrenamiento. Esto se ha podido observar en diferentes metaanálisis con resultados concluyentes al respecto, reflejando mejoras significativas en aquellos grupos que habían sido sometidos a la terapia de frío. El mecanismo de acción no está definido pero existen varias citas que rechazan la teoría antiinflamatoria, siendo esta necesaria para una adecuada recuperación muscular. ¿Cómo aplicarlo? Baños o duchas de agua moderadamente fría durante 10 minutos 1 vez después de la sesión sería suficiente.
  • Dolores de cabeza y migrañas. Este temas es realmente complejo por lo que no voy a meterme demasiado. Simplemente me gustaría comentar que existen muchos tipos de dolores de cabeza y cada uno de ellos puede ser ocasionado por diferentes factores por lo que la respuesta al frío no será siempre positiva. No obstante, se ha visto que algunos dolores de cabeza localizados de origen vascular (producidos por vasodilatación cerebral) responden bien a las terapias de frío, con una disminución del dolor. ¿Cómo aplicarlo? 10-30 minutos sobre la cabeza con un elemento barrera para evitar posibles lesiones cutáneas por quemaduras.

Formatos que podemos encontrar:

  • Geles frío-calor. Los hay de cientos de formatos y para aplicar calor generalmente requieren su enfriamiento mediante su conservación 1-2 horas en el congelador. Dentro de estos productos podría valernos incluso la mítica bolsa de guisantes congelados envuelta en un paño de tela.
  • Cremas y unguentos. Suelen tener componentes naturales que al entrar en contacto con la piel y tras su aplicación mediante masaje, consiguen provocar sensación de frío.
  • Sticks de frío. Como migrastick que lleva componentes que aportan sensación de frío y permiten su uso localizado en las zonas afectadas. Estos se suelen usar para el tratamiento de los dolores de cabeza/migrañas.

Recomendaciones y advertencias:

  • Repito e insisto, no aplicar directamente sobre la piel para evitar quemaduras cutáneas. Con un método barrera conseguiremos los mismos efectos sin generar lesiones sobre la piel. Extremar precauciones en personas sensibles al frío, especialmente niños y personas mayores.
  • No aplicar en piel con lesiones abiertas, con infecciones, heridas o hemorragias.
  • No aplicar en personas con problemas circulatorios.
  • No aplicar durante muchos días seguidos ya que puede dificultar el proceso de cicatrización y recuperación.

Podemos concluir que la terapia de frío o crioterapia es una buena medida de urgencia que podemos utilizar en determinadas situaciones para aliviar el dolor y la inflamación.